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¿Cuál era la clase social de los hijos de los sacerdotes en la Rusia imperial?

¿Cuál era la clase social de los hijos de los sacerdotes en la Rusia imperial?

La Rusia imperial consideraba que todos sus súbditos pertenecían a una clase o estado social (pequeño burgués, noble, siervo privado, nativo, etc.) La mayoría de estas categorías son hereditarias, pero un par depende de la carrera del individuo y parecería caduca con el titular en lugar de ser transportado por niños. ¿Cuál sería entonces la clase social del hijo de un clérigo o de un exiliado?


Hay una discusión muy detallada de este tema en las páginas 281-284 de

Законы о состояниях (Св. Зак., Т. IX изд. 1899 г., по прод 1906, 1908 и 1909 гг.). / Сост. Я.А.Канторович. - СПб .: Право, 1911. - 1032 с ..

En resumen: el estatus de los hijos del clero dependía del tipo de clero, de la educación del clero, de la región de residencia, etc. Por ejemplo, las reglas eran diferentes para un hijo de un "blanco" (nada que ver con la raza, simplemente significa "no un monje") sacerdote ortodoxo y para un hijo de un rabino.

Con algunas limitaciones, en el caso de los sacerdotes ortodoxos rusos y del clero armenio, musulmán (en la región del Cáucaso) o protestante luterano (en las provincias bálticas) que no fueran de origen "noble", sus hijos adquirirían el estatus de un "Ciudadano de Honor" (Почётный гражданин). Puede encontrar más sobre esto en esta página de Wikipedia en francés.

Editar. Aquí hay una breve descripción de los privilegios que ciudadanos de honor tenía en la Rusia zarista:

  • Libertad de servicio militar obligatorio.

  • Libertad del impuesto de capitación.

  • Libertad de castigo corporal.

  • Derecho a ser elegido en cargos públicos municipales.

Por último, el rango de un ciudadano de honor en la Rusia prerrevolucionaria no tiene nada que ver con el título de un ciudadano honorario que puede ser otorgado por un municipio o un país como muestra de reconocimiento a algunos servicios especiales. (Por ejemplo, Raoul Wallenberg recibió póstumamente el título de ciudadano honorario de Canadá, Hungría, Australia e Israel).


Vida cotidiana y costumbres sociales.

Durante la era soviética, la mayoría de las costumbres y tradiciones del pasado imperial de Rusia fueron suprimidas, y la vida estaba estrictamente controlada y regulada por el estado a través de su vasta red de inteligencia. A partir de la década de 1980, las reformas de Mikhail Gorbachev aliviaron las restricciones políticas y sociales, y las tradiciones y costumbres comunes, junto con la práctica abierta de la religión, comenzaron a reaparecer.

Muchas fiestas populares, que a menudo van acompañadas de comidas tradicionales, han ganado popularidad y se han convertido en elementos vitales de la cultura popular. Las festividades generalmente incluyen carnavales callejeros que cuentan con artistas y niños con vestimenta tradicional rusa. Los niños usualmente usan una camisa roja o azul de manga larga con un cuello redondo bordado, mientras que las niñas usan un conjunto de tres piezas que consiste en un rojo o verde. Sarafan (suéter), una blusa campesina de manga larga y una ornamentada kokoshnik (tocado).

Maslyanitsa, la fiesta popular rusa más antigua, marca el final del invierno, una fiesta puramente rusa, se originó durante la época pagana. Durante Maslyanitsa ("mantequilla"), los panqueques, que simbolizan el sol, se sirven con caviar, varios pescados, nueces, pasteles de miel y otras guarniciones y guarniciones. La comida se acompaña de té en el omnipresente samovar (tetera) y, a menudo, se riega con vodka.

Los productos horneados son omnipresentes en Pascua, incluido el pan dulce de forma redonda y el pastel de Pascua. Tradicionalmente, pashka, una mezcla de cuajada endulzada, mantequilla y pasas, se sirve con el pastel. Los huevos duros pintados en colores brillantes también son elementos básicos de las vacaciones de Pascua.

La festividad de Red Hill se celebra el primer domingo después de Pascua y se considera el mejor día para las ceremonias de boda. En verano, la celebración rusa de Ivan Kupalo (San Juan Bautista) se centra en el agua, y los celebrantes suelen hacer un picnic o ver los fuegos artificiales desde las orillas del río.

Otra fiesta tradicional popular es la Troitsa (Pentecostés), durante la cual las casas se adornan con ramas verdes frescas. Las niñas a menudo hacen guirnaldas de ramas de abedul y flores para ponerlas en el agua para adivinar el futuro. En el último mes de verano, hay un grupo de tres fiestas populares, conocidas colectivamente como los Balnearios, que celebran la miel y la siembra de manzanas y nueces, respectivamente.

Rusia también tiene varios feriados oficiales, incluida la Navidad ortodoxa rusa (7 de enero), el Día de la victoria en la Segunda Guerra Mundial (9 de mayo), el Día de la Independencia (12 de junio) y el Día de la Constitución (12 de diciembre). El Día de la Mujer (8 de marzo), antes conocido como Día Internacional de la Mujer y celebrado en otras partes del mundo con su nombre original, fue establecido por las autoridades soviéticas para destacar los avances de las mujeres bajo el régimen comunista. Durante las vacaciones, las mujeres suelen recibir obsequios como flores y bombones.

Aunque ahora se encuentra una amplia gama de productos envasados ​​importados en las ciudades rusas, los alimentos e ingredientes tradicionales siguen siendo populares, como el repollo, las papas, las zanahorias, la crema agria y las manzanas, los principales ingredientes del borsch, la famosa sopa rusa hecha con remolacha. Normalmente, los rusos prefieren terminar sus comidas diarias con una taza de té o café (este último más común en las ciudades más grandes). También es popular el kvas, una bebida tradicional que se puede preparar en casa con pan negro duro. En un caluroso día de verano, se usa kvas refrigerado para hacer okroshka, una sopa fría tradicional mezclada con pepinos, huevos duros, salchichas y salamis.

El vodka, la bebida nacional de Rusia, acompaña muchas comidas familiares, especialmente en ocasiones especiales. Los vodkas básicos no tienen ningún sabor adicional, pero a veces se infunden con arándanos, cáscara de limón, pimienta o hierbas. El vodka se consume tradicionalmente solo y es perseguido por un arenque salado graso, un pepino agrio, un hongo en escabeche o un trozo de pan de centeno con mantequilla. Se considera de mala educación y un signo de carácter débil estar visiblemente intoxicado por el vodka.

El crecimiento de la clase media rusa ha generado cambios dramáticos en los estilos de vida y costumbres sociales de Rusia. Los viajes al extranjero se han vuelto populares y el consumo, en particular de artículos de lujo importados, ha aumentado. Muchas personas adineradas han comprado terrenos privados y han construido segundas residencias, a menudo de dos o tres pisos. La clase media de Rusia ha adoptado valores que son claramente diferentes de la práctica soviética. Los nuevos valores incluyen la autosuficiencia y ver el trabajo como una fuente de alegría y orgullo. La clase media también tiende a evitar los extremos políticos, a participar en organizaciones caritativas y a patrocinar teatros y restaurantes. Las estimaciones del tamaño de la clase media varían (al igual que las definiciones de la misma), pero generalmente se asume que constituye aproximadamente una cuarta parte de la sociedad rusa, y gran parte de ella se concentra en Moscú, San Petersburgo y otras áreas urbanas. .

El renacimiento de la religión es otra dimensión del cambio de estilo de vida de la nueva Rusia. Aunque la mayoría de los rusos no son creyentes, las instituciones religiosas han llenado el vacío creado por la caída de la ideología comunista, e incluso muchos no creyentes participan en las ahora omnipresentes festividades religiosas.


Amigo de la Familia Imperial

En 1903, los vagabundeos de Rasputin & Aposs lo llevaron a San Petersburgo, donde llegó con una reputación de místico y sanador por la fe. Dos años más tarde, le presentaron al zar ruso Nicolás II y su esposa, Alexandra Feodorovna, que buscaban ayuda para su hijo enfermo, Alexis. Rasputin rápidamente ganó su confianza aparentemente "curando" al niño con hemofilia. Esta acción le valió el apasionado apoyo de Alexandra.

Entre 1906 y 1914, varios políticos y periodistas utilizaron la asociación de Rasputin & # x2019 con la familia imperial para socavar la credibilidad de la dinastía & # x2019 e impulsar reformas. Rasputin ayudó a sus esfuerzos afirmando ser el asesor de Czarina & # x2019s, y en la prensa surgieron relatos de su desenfrenado comportamiento lascivo, agravando el desprecio entre los funcionarios estatales. En realidad, sin embargo, la influencia de Rasputin & aposs en este momento se limitaba a la salud de Alexis.

Cuando Rusia entró en la Primera Guerra Mundial, Rasputin predijo que la calamidad le ocurriría al país. Nicolás II tomó el mando del ejército ruso en 1915 y Alexandra asumió la responsabilidad de la política interna. Siempre defensora de Rasputin y aposs, despidió a los ministros que supuestamente sospechaban del `` monje loco ''. Los funcionarios del gobierno trataron de advertirle de la influencia indebida de Rasputin y aposs, pero ella continuó defendiéndolo, dando la impresión de que Rasputin era su consejero más cercano.


Masacre del Domingo Sangriento en Rusia

En camino de perder una guerra contra Japón en el Lejano Oriente, la Rusia zarista sufre un descontento interno que finalmente estalla en violencia en San Petersburgo en lo que se conocerá como la Masacre del Domingo Sangriento.

Bajo la voluntad débil del zar Romanov Nicolás II, que ascendió al trono en 1894, Rusia se había vuelto más corrupta y opresiva que nunca. Acosado por el temor de que su línea no continuara & # x2014su único hijo, Alexis, sufría de hemofilia & # x2014 & # x2014, Nicholas cayó bajo la influencia de personajes tan desagradables como Grigory Rasputin, el llamado monje loco. Los intereses imperialistas de Rusia & # x2019 en Manchuria a principios de siglo provocaron la guerra ruso-japonesa, que comenzó en febrero de 1904. Mientras tanto, los líderes revolucionarios, sobre todo el exiliado Vladimir Lenin, estaban reuniendo fuerzas de rebelión socialista con el objetivo de derrocar al zar. .

Para conseguir apoyo para la impopular guerra contra Japón, el gobierno ruso permitió una conferencia del zemstvos, o los gobiernos regionales instituidos por el abuelo de Nicolás & # x2019, Alejandro II, en San Petersburgo en noviembre de 1904. Las demandas de reforma formuladas en este congreso no fueron satisfechas y los grupos socialistas y obreros más radicales decidieron tomar un rumbo diferente.

El 22 de enero de 1905, un grupo de trabajadores encabezados por el sacerdote radical Georgy Apollonovich Gapon marchó al Palacio de Invierno del zar en San Petersburgo para presentar sus demandas. Las fuerzas imperiales abrieron fuego contra los manifestantes, matando e hiriendo a cientos. Huelgas y disturbios estallaron en todo el país en respuesta indignada a la masacre, a lo que Nicolás respondió prometiendo la formación de una serie de asambleas representativas, o Dumas, para trabajar hacia la reforma.


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Las relaciones entre hombres y mujeres en la Rusia del siglo XIX no seguían los clichés ampliamente aceptados.

Un matrimonio ordinario se basa en los ricos y excéntricos documentos privados de la familia Chikhachev, terratenientes de la nobleza que vivían en la Rusia provincial, y ofrece una visión fascinante de la historia y la cultura rusas del siglo XIX. La microhistoria investiga las diversas actividades de la familia, así como sus reacciones a las principales ideas que se extienden por la Rusia zarista, como la domesticidad, el sentimentalismo y el romanticismo.

En una entrevista con James Blake Wiener, la autora Katherine Antonova habla sobre la vida cotidiana de la nobleza rusa, cómo se diferenciaba del modelo occidental y cuán sorprendentemente modernas eran las relaciones entre hombres y mujeres en ese momento.

James Blake Wiener: En el corazón de Un matrimonio ordinario es un argumento de que el culto occidental de la domesticidad no impregnaba la clase noble en la Rusia imperial tardía. El patriarca de la familia, Andrei Chikhachev (1798-c. 1875), fue el principal educador de sus dos hijos, mientras que su esposa, Natalia Chikhachev (1799-1866), supervisó la gestión del patrimonio, los siervos y las finanzas familiares. En sus propias palabras, ¿por qué es importante que los académicos consideren y estudien las actividades de las familias de la nobleza rusa?

Katherine Antonova: Bueno, en realidad no es nada nuevo decir que no todo el mundo vivía según el cliché del culto a la domesticidad (con la esposa como un "ángel de la casa" y el marido en el mundo ganándose la vida). Los historiadores han sabido durante décadas que la gente no vivía realmente de esa manera, incluso en la Gran Bretaña victoriana, en el punto de origen de ese mito. Si piensa en cualquier mito cultural prevaleciente que reciba mucha atención de los medios hoy en día, por ejemplo, la idea de una generación "millennial" que es narcisista, conectada a la tecnología, desconectada socialmente, ¿realmente se aplica a usted o personas que conoces que técnicamente encajan en la categoría? No, por lo general no es así, o solo parcialmente. Tales clichés culturales son en parte generalizaciones, en parte mitos que sirven a los creadores y consumidores de los medios para ayudarnos a hablar de controversias y miedos que significan mucho para nosotros, incluso si lo hacemos a través de una especie de figuras de palitos para representar a personas reales. y preocupaciones reales.

Por lo tanto, no es nada emocionante mostrar que las familias rusas, al igual que las familias británicas, estadounidenses o francesas de esa época, vivían de diversas formas que se adaptaban a sus circunstancias personales, influenciadas por las actitudes culturales predominantes, pero no esclavizadas por ellas. sobre los lugares de hombres y mujeres en el hogar y en el mundo. Qué es significativo e interesante acerca de lo que estoy mostrando es cómo este caso ruso difería del modelo de domesticidad, y por qué. ¿Qué circunstancias los llevaron a comportarse de una manera determinada y qué pensaron al respecto? ¿Funcionó para ellos? ¿Cuánto o qué poco se parecían a sus vecinos y otros compañeros? En general, estos son los tipos de preguntas que interesan a los historiadores: cómo y por qué, causa y efecto.

En el contexto de lo que los historiadores saben sobre la historia rusa actual, una de las cosas que mi libro también aporta es una mirada realmente profunda a la vida cotidiana de una parte de la población que ha sido realmente difícil de precisar. El grupo del que estoy hablando era en cierto modo increíblemente privilegiado: los Chikhachev tenían una nobleza legal hereditaria, que venía con el derecho exclusivo a poseer tierras con siervos y varios otros privilegios legales.

Pero, mientras que solo alrededor del 3% de la población rusa en el siglo XIX tenía nobleza hereditaria, solo el 3% de ellos eran los aristócratas súper ricos que reconocemos en las novelas de Tolstoi. La gran mayoría de la nobleza tenía ingresos bastante medios o menos; muchos, de hecho, eran pobres y vivían esencialmente como campesinos o habitantes anónimos. Sabemos mucho sobre ese grupo de aristócratas de élite. Muchos de ellos fueron prominentes en el gobierno, sus cartas y diarios se conservaron, a menudo sus escritos se publicaron a lo largo de sus vidas. Y sabemos algo sobre cómo funcionaban sus propiedades, porque por lo general tenían administradores de propiedades pagados que se comunicaban con los propietarios y mantenían registros para ellos. Esa gente poseía la mayoría de los siervos en Rusia. Sin embargo, la mayora de los siervos propietarios Eran personas como los Chikhachev, que no eran prominentes, cuyos nombres nunca han sido famosos, cuyos papeles generalmente no se conservan.

Andrei estuvo principalmente involucrado en la crianza de sus hijos, pero categorizó esto, explícitamente, como liderazgo intelectual y moral y, por lo tanto, un papel masculino.

El "largo" siglo XIX (aproximadamente desde la muerte de Catalina la Grande en 1796 hasta la revolución en 1917) vio a Rusia pasar, posiblemente, su pico de poder y estatus, a través de décadas de tremenda agitación social, al colapso de un Régimen de 300 años y revolución socialista. Uno de los misterios centrales para los historiadores ha sido por qué Rusia no tuvo lo que vimos desarrollarse en Europa occidental y los EE. UU. Durante ese mismo período: un grupo social medio creciente, próspero, cada vez más vocal, propietario de propiedades que exigía progreso y cambio, y luchó tanto contra el poder abrumador de las castas privilegiadas del antiguo régimen como contra la revolución absoluta de las clases trabajadoras. Mi libro es parte de un creciente cuerpo de estudios que está tratando, poco a poco, de rastrear a esas personas, lo que estaban haciendo, lo que pensaban y qué roles desempeñaron - y qué no desempeñaron - en las convulsiones sociales de los largos tiempos. Siglo 19.

Wiener: ¿Podría ofrecer un comentario sobre por qué los roles maritales de género diferían en Rusia de los que se encuentran en Gran Bretaña, Francia o los Estados Unidos?

Antonova: El culto a la vida doméstica nació de circunstancias increíblemente inusuales en Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos, que ofrecieron a los hombres propietarios oportunidades sin precedentes en lo que hemos llegado a llamar una "esfera pública". Gradualmente o repentinamente, en diferentes momentos y en diferentes grados, esos hombres comenzaron a votar, a ser elegidos para cargos incluso sin rango heredado para obtener ganancias extraordinarias en nuevas empresas comerciales para participar de manera independiente en organizaciones profesionales, partidos políticos y otras instituciones y convertirse en educado en campos especializados como el derecho y la medicina que le aportaron estatus social e ingresos estables. La teoría dice que fue esta extracción de hombres occidentales de estatus medio hacia actividades económicas y sociales separadas de la familia lo que forma parte de la base de la ideología doméstica. Las tensiones sobre los efectos de estos cambios masivos hicieron que la gente se preocupara por el lugar y la pureza del hogar y la familia. Entonces se creó una imagen de la esposa y la madre como preservadora de estos valores. Mientras tanto, en la vida real, por supuesto, muchos hombres seguían trabajando desde casa, o eran padres involucrados, o simplemente no les molestaban estas preocupaciones. Las mujeres iban a trabajar tanto dentro como fuera del hogar en este período. Las condiciones reales variaban de una región a otra, de una familia a otra. Pero la retórica estaba ahí, y la retórica puede influir en las actitudes y expectativas de las personas, incluso cuando las circunstancias prácticas varían ampliamente.

Rusia a mediados del siglo XIX era, como casi todos los demás países del mundo, todavía en gran parte rural, no tenía un gobierno representativo y tenía instituciones no gubernamentales muy limitadas. Los hombres rusos propietarios no obtuvieron ningún tipo de voto significativo hasta mucho más tarde (¡si es que alguna vez lo hicieron!), Y la influencia real en el gobierno se restringió en gran medida a unos pocos de élite. La actividad comercial fue deliberadamente restringida por el zar Nicolás I, quien temía la agitación social si gran parte del campesinado se trasladaba a pueblos y ciudades para convertirse en trabajadores. De manera similar, Nicolás restringió la mayoría de las formas de organización independiente (llegó al poder en medio de un golpe de estado destinado a destronarlo, que había sido organizado a través de sociedades secretas). Entonces, una de las principales condiciones previas para el modelo occidental de domesticidad simplemente estaba ausente.

Entonces, ¿qué propietarios rusos fueron Se esperaba que hicieran el servicio estatal, es decir, que sirvieron como oficiales en el ejército, o burócratas de nivel medio, durante al menos algunos años. Esto los alejó físicamente de sus propiedades. Aquellos que no eran lo suficientemente ricos como para emplear a un administrador externo y aún dependían de sus ingresos provenían de esas propiedades, por lo que las mujeres nobles de este grupo medio generalmente necesitaban al menos ser capaces de intervenir para hacerse cargo de la administración temporalmente. Algunas, como Natalia Chikhacheva, lo hicieron durante la mayor parte de su edad adulta activa, incluso cuando los maridos estaban en casa. En el caso de Natalia, lo hizo porque era buena en eso, Andrei no, y estaban profundamente endeudados. Finalmente logró saldar sus deudas con dos décadas de arduo trabajo.

Finalmente, una esfera que estaba abierta a los hombres rusos de estatus medio, educación e ingresos como Andrei Chikhachev era la actividad cultural e intelectual, siempre que se mantuvieran dentro de los límites aceptados aprobados por los censores del gobierno. Así que una de las principales formas en que los hombres rusos podían afirmar o mejorar su estatus, y también simplemente participar en la vida social más allá de sus hogares, era lo que hizo Andrei: leer y escribir y, en la medida en que sus talentos se lo permitieran, participar en un esfera intelectual pública a través de la palabra escrita. Esto es lo que Andrei consideraba un rol masculino propio, porque lo entendía tanto como existente “más allá del hogar” (metafóricamente en su caso) como implicando un liderazgo intelectual y moral. Por el contrario, vio la tremenda habilidad que Natalia aplicó a la administración de la propiedad como simplemente "práctica", por lo tanto, menor y apropiada para las mujeres. En términos de horas dedicadas, Andrei estuvo principalmente involucrado en la crianza de sus hijos, pero lo categorizó, explícitamente, como liderazgo intelectual y moral y, por lo tanto, un rol masculino. Más tarde escribió artículos para periódicos y se hizo una modesta reputación local.

Wiener: Tengo curiosidad por saber qué desafíos específicos enfrentó al investigar Un matrimonio ordinario? ¿Disfrutaste trabajando en los archivos rusos?

Antonova: Si tal caché de fuentes primarias se conservara en los EE. UU. O Gran Bretaña, ya se habrían escrito varios libros al respecto. Parte de la razón por la que los documentos de Chikhachev han sido relativamente oscuros hasta ahora es que se conservaron en un archivo regional y, como sucede, en una ciudad que ni siquiera existía en la época de los Chikhachev. Por lo tanto, no es un lugar en el que ningún investigador pensaría primero al buscar documentos del siglo XIX; los artículos terminaron allí más o menos por casualidad. Luego, hasta la década de 1990, los investigadores occidentales no pudieron ir a ese archivo en absoluto: hay una base militar importante cerca y el área estaba restringida. Por último, los temas sobre los que estos artículos son más reveladores (género, vida de las mujeres, nobleza provincial, vida cotidiana) no se consideraron muy importantes para los investigadores soviéticos.

Cualquier buena historia social debería enseñarnos una lección realmente importante: desestabilizar nuestros estereotipos y recordar, en cambio, la interminable variedad de formas en que las personas responden a sus circunstancias.

Cuando llegué allí en 2004, viajar e investigar en un archivo provincial no era tan difícil, pero tenía sus desafíos. Cuando se fundaron estos archivos, su propósito era principalmente controlar quién podía acceder a los documentos históricos, restringir el acceso en lugar de facilitarlo. Podría decirse que ese principio ha sido una fuerza menos definitoria en el funcionamiento de los archivos rusos desde el colapso de la Unión Soviética, pero el cambio es lento y desigual. Cuando estuve allí, cualquier forma de reproducción de documentos estaba estrictamente controlada (y era cara), así que copié casi todo el archivo de Chikhachev a mano durante diez meses. Pero, en parte porque tales documentos nunca se han considerado realmente muy importantes, pude acceder a todo, aunque lentamente, algunos documentos a la vez.

Salchicha: Un matrimonio ordinario es una obra de microhistoria. Se basa en documentos de fuente primaria íntimos e inusuales, a saber, la familia Chikhachev & # 8217s cuadernos, cartas, diarios, publicaciones periódicas, ensayos periodísticos y revistas académicas. ¿Qué te sorprendió más y por qué?

Antonova: Lo más sorprendente de todo es que todos estos documentos se conservaron juntos: el diario de una mujer corriente de mediados del siglo XIX, que se extiende a muchas páginas durante varios años, es un hallazgo extraordinario en cualquier lugar, pero también para tener el de su marido, los diarios del hijo y del hermano de la misma época? No conozco otro ejemplo de nada parecido para una familia de esa época que no fuera prominente o escritores profesionales. ¡Y también hay cartas y documentos legales e incluso mapas y dibujos!

De todos los tipos de documentos conservados, hay uno que representa un género totalmente inesperado y revelador. Lo llamaron "correspondencia de cuaderno": es una serie de libros que guardaban los Chikhachev y el hermano de Natalia (y el mejor amigo de Andrei), Yakov Chernavin, que vivía en una finca vecina. Cada "lado" tenía un cuaderno y anotaba los mensajes o pensamientos a medida que se les ocurrían y, de vez en cuando, un mensajero cambiaba los cuadernos. Comentarían los escritos de los demás en los márgenes y agregarían respuestas. Es lo más parecido que he visto a una grabación de una conversación cotidiana del siglo XIX. Esto es asombroso, porque las letras ordinarias en ese momento tendían a ser muy formales, siguiendo de cerca fórmulas que en su mayoría dejaban de lado las actividades cotidianas que preocupan a los historiadores, pero que los escritores de esa época daban por sentadas. Solo los escritores realmente talentosos tendían a escribir cartas ricas e interesantes. Pero aquí tenemos a gente común interactuando de manera informal, casi en tiempo real.

Wiener: ¿De qué lecciones podemos sacar las experiencias del ¿Hogar de Chikhachev y las actividades de la clase noble rusa en su conjunto? ¿Cree que algunos son aplicables a la Rusia actual? ¿Podrían quizás permitirnos comprender mejor la evolución de las normas y la cultura rusas?

Antonova: Cualquier buena historia social debería enseñarnos una lección realmente importante: desestabilizar nuestros estereotipos y recordar, en cambio, la interminable variedad de formas en que las personas responden a sus circunstancias. Una de las "tendencias" que los medios de comunicación recogen últimamente es un fenómeno supuestamente nuevo de "papás que se quedan en casa", pero vemos aquí que Andrei Chikhachev estaba haciendo eso en Rusia en la década de 1830 y a nadie le pareció extraño. solo emasculando. Tendemos a pensar en la ideología doméstica como "cómo era" y quizás cómo siempre fue, pero la historia nos dice que eso no es cierto. La historia de Chikhachev amplía nuestra visión del increíble grado en que la gente podría estar viviendo de manera muy diferente a ese modelo, sin siquiera considerarse a sí misma, o ser considerada, notable, justo en el apogeo de la retórica pública al respecto. Las familias siempre se han organizado de diferentes maneras, no hay "normalidad". Y el cambio es constante: el arreglo de Chikhachev fue completamente inestable en la siguiente generación porque su base económica - la servidumbre - fue abolida. La próxima generación de Chikhachev de repente se ve asombrosamente moderna: el hijo de Natalia y Andrei se mudó a una ciudad, trabajó para el ferrocarril y se separó de su esposa, quien tenía una educación avanzada en matemáticas.

Ampliar nuestra comprensión de los rusos comunes, específicamente, no solo es importante para los académicos que intentan revisar o expandir nuestra narrativa del desarrollo de eventos importantes como el colapso de la dinastía Romanov y la revolución de 1917. Es importante para todos como un correctivo a las formas en que los medios y las narrativas políticas pueden influir en nuestras ideas sobre el mundo. Por ejemplo, sabemos muy poco sobre los grupos medianos en el siglo XIX porque, primero, a finales del siglo XIX, los intelectuales progresistas se sintieron motivados a pintar todo lo que querían cambiar de su mundo como arcaico, atrasado y destructivo.

Luego, después de la revolución, el liderazgo soviético trabajó agresivamente para revertir las actitudes culturales sobre quiénes eran los "héroes" y "enemigos" de la historia rusa, y los dueños de siervos como los Chikhachev fueron vilipendiados o ignorados. Durante la Guerra Fría, los historiadores estadounidenses de repente se interesaron mucho en todo lo relacionado con Rusia. Y por nuestras propias razones, nosotros también aceptamos varios estereotipos sobre una clase media rusa "ausente" o "pasiva", y sacamos conclusiones demasiado amplias sobre lo que eso significaba sobre la naturaleza de la propia Rusia. Algunos de nosotros leemos demasiadas novelas y poblamos la Rusia histórica de nuestra imaginación con personajes de ficción.

Hoy, con la crisis en Ucrania, hay mucha retórica muy peligrosa por todos lados que pinta a poblaciones enormes y diversas con amplios pinceles ideológicos. Creo que mirar hacia atrás a las familias comunes y corrientes como los Chikhachev, y leer la historia social en general, puede servir para corregir todo esto, obligándonos a desestabilizar estereotipos tan fáciles.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Fair Observer.


Expansión del imperio

El reinado de Catalina se caracterizó por la expansión imperial. Los primeros en importancia para el imperio fueron la seguridad de la costa norte del Mar Negro (Tratado de Küçük Kaynarca, 1774), la anexión de la península de Crimea (1783) y la expansión a las estepas más allá de los Urales y a lo largo del Mar Caspio. . Esto permitió la protección adecuada de los asentamientos agrícolas rusos en el sur y sureste y el establecimiento de rutas comerciales a través del Mar Negro y el Danubio. Por otro lado, estos logros involucraron a Rusia cada vez más en la lucha política y militar por el desmoronamiento del Imperio Otomano en los Balcanes.

Grigory Aleksandrovich Potemkin, el favorito de Catalina en la década de 1770, puede considerarse el principal arquitecto de su política imperial. Promovió la colonización extranjera a gran escala y el reasentamiento de campesinos en el sur, con un éxito mediocre en lo que respecta a los asentamientos agrícolas, pero con gran éxito en la fundación y el rápido crecimiento de ciudades y puertos como Odessa, Kherson, Nikolayev, Taganrog y Mariupol. (Pavlovsk). En una generación o dos, estos se convirtieron en animados centros culturales y las principales ciudades comerciales de todo el sur de Rusia, lo que contribuyó a la reorientación del modelo de comercio de Rusia con el desarrollo de las exportaciones agrícolas de Ucrania. La sociedad local se transformó siguiendo el modelo ruso: los terratenientes se convirtieron en nobles de servicio imperiales con control total sobre sus campesinos, vastas nuevas tierras fueron repartidas a funcionarios prominentes y puestas a disposición para la compra por ricos nobles rusos, quienes también recibieron el derecho de reasentar a sus propios siervos. de las regiones centrales. Así, la servidumbre, junto con elementos del sistema de plantaciones, se extendió a más personas y a provincias completamente nuevas. Si esta expansión benefició al estado y a una pequeña y ya rica parte de la nobleza rusa, aumentó la miseria y la explotación de los campesinos ucranianos y rusos. Las democracias militares tradicionales de las huestes cosacas en los ríos Dnieper, Don, Ural, Kuban y Volga perdieron su autonomía y privilegios especiales, los oficiales más ricos se convirtieron en nobles de servicio rusos, recibiendo el derecho a poseer y asentar siervos en sus propias tierras, mientras que los Los cosacos de base se hundieron al nivel de los campesinos estatales con obligaciones militares especiales.

La integración de los nuevos territorios requirió la absorción de un gran número de pueblos nómadas no rusos ni cristianos. El enfoque que prevaleció hasta finales del siglo XIX se basó en la idea, tomada de los escritos de la Ilustración, de que existe un progreso natural de la sociedad desde los grupos primitivos de caza y pesca a través de la etapa del nomadismo hasta la agricultura, el comercio y la urbanización establecidos. En consecuencia, el gobierno trató de llevar a los pueblos nómadas a lo que consideraba el modo de vida superior del campesinado ruso. Esta política tenía la ventaja de producir uniformidad en las estructuras administrativas y legales. El gobierno de Catalina estaba bastante dispuesto a dejar que las diferencias religiosas, culturales o lingüísticas permanecieran, aunque no se sentía comprometido a protegerlas activamente. Sin embargo, inevitablemente, su esfuerzo por cambiar las costumbres de los nómadas afectó su cultura y religión y, a través de ellas, su equilibrio social y sentido de identidad nacional. While Catherine’s policy led some peoples to accept (more or less under duress) changes in their way of life, thus facilitating the extension of Russian agricultural settlements onto the open steppes, it also gave rise to a growing sense of identity based on cultural, linguistic, and religious traditions. These nationalistic sentiments clashed with the outlook and practices of officials accustomed to thinking in universal categories. The policy thus defeated its own aims: it handicapped the economic development of the empire’s border regions (e.g., in Siberia) and worked against the social and cultural integration of the natives into the fold of the dominant Russian culture (although Russification did take place on a significant scale in the case of some native elites, as in the Caucasus and Crimea).

In the course of the Russo-Turkish War of 1768–74, considerations of balance of power led Frederick II of Prussia to suggest that Russia, Austria, and Prussia find territorial compensation at the expense of Poland rather than squabble over the spoils of the Ottoman Empire. The internal situation of the Polish Commonwealth—in particular the treatment of non-Catholics, which allegedly was grossly discriminatory—had led the three neighbours to meddle in Poland’s domestic affairs. After much diplomatic and political maneuvering, Russia, Prussia, and Austria compelled Poland to cede large chunks of its territory in the First Partition (1772–73 ver Partitions of Poland), the major beneficiaries of which were Russia (which obtained the Belarusian lands) and Austria (Prussia obtained less actual territory, but what it acquired was of great economic value). Polish patriots attempted to bring political stability to their country by drafting the “ Constitution of 3 May 1791,” which provided for stronger royal authority, established four-year sessions of the elected Sejm (the Polish diet), abolished the liberum veto in its proceedings (under the liberum veto, any single member of the Sejm could kill a measure), and introduced significant liberal reforms in education and law. The prospect of social and political progress within the framework of a stable government did not suit the partitioning powers, so that the Second Partition was forced on the Poles in 1792. The revolt led by Tadeusz Kościuszko to save Poland’s independence was crushed, and in 1795 the three neighbours seized the remainder of the country and ended its political sovereignty and national independence.

In the short term the partitions seemed a significant success for the Russian Empire, completing the “ gathering of ‘Russian’ lands” (begun in the 15th century) with the acquisition of Belarusia and Volyn, but in the long run they proved more of a liability than an asset. Russia became politically tied to Prussia and had to shoulder an increased military burden to defend its new boundaries as well as to maintain law and order among a people restive under foreign occupation. It also proved difficult to co-opt the Polish elites into the imperial establishment, as had been the case with the Ukrainians, the Baltic Germans, and non-Slavic natives. In addition, the empire acquired for the first time a large Jewish population, which created numerous unforeseen problems. It may also be argued that controlling the obstreperous nation resulted in a regime of harsh police supervision and oppressive censorship throughout the empire.


What was the social class of priests' children in Imperial Russia? - Historia

In the eighteenth century, Muscovy was transformed from a static, somewhat isolated, traditional state into the more dynamic, partially Westernized, and secularized Russian Empire. This transformation was in no small measure a result of the vision, energy, and determination of Peter the Great. Historians disagree about the extent to which Peter himself transformed Russia, but they generally concur that he laid the foundations for empire building over the next two centuries. The era that Peter initiated signaled the advent of Russia as a major European power. But, although the Russian Empire would play a leading political role in the next century, its retention of serfdom precluded economic progress of any significant degree. As West European economic growth accelerated during the Industrial Revolution, which had begun in the second half of the eighteenth century, Russia began to lag ever farther behind, creating new problems for the empire as a great power.

Peter the Great and the Russian Empire

As a child of the second marriage of Tsar Aleksey, Peter at first was relegated to the background of Russian politics as various court factions struggled to control the throne. Aleksey was succeeded by his son from his first marriage, Fedor III, a sickly boy who died in 1682. Peter then was made co-tsar with his half brother, Ivan V, but Peter's half sister, Sofia, held the real power. She ruled as regent while the young Peter was allowed to play war games with his friends and to roam in Moscow's foreign quarters. These early experiences instilled in him an abiding interest in Western military practice and technology, particularly in military engineering, artillery, navigation, and shipbuilding. In 1689, using troops that he had drilled during childhood games, Peter foiled a plot to have Sofia crowned. When Ivan V died in 1696, Peter became the sole tsar of Muscovy.

War dominated much of Peter's reign. At first Peter attempted to secure the principality's southern borders against the Tatars and the Ottoman Turks. His campaign against a fort on the Sea of Azov failed initially, but after he created Russia's first navy, Peter was able to take the port of Azov in 1696. To continue the war with the Ottoman Empire, Peter traveled to Europe to seek allies. The first tsar to make such a trip, Peter visited Brandenburg, Holland, England, and the Holy Roman Empire during his so-called Grand Embassy. Peter learned a great deal and enlisted into his service hundreds of West European technical specialists. The embassy was cut short by the attempt to place Sofia on the throne instead of Peter, a revolt that was crushed by Peter's followers. As a result, Peter had hundreds of the participants tortured and killed, and he publicly displayed their bodies as a warning to others.

Peter was unsuccessful in forging a European coalition against the Ottoman Empire, but during his travels he found interest in waging war against Sweden, then an important power in northern Europe. Seeing an opportunity to break through to the Baltic Sea, Peter made peace with the Ottoman Empire in 1700 and then attacked the Swedes at their port of Narva on the Gulf of Finland. However, Sweden's young king, Charles XII, proved his military acumen by crushing Peter's army. Fortunately for Peter, Charles did not follow up his victory with a counteroffensive, becoming embroiled instead in a series of wars over the Polish throne. This respite allowed Peter to build a new, Western-style army. When the armies of the two leaders met again at the town of Poltava in 1709, Peter defeated Charles. Charles escaped to Ottoman territory, and Russia subsequently became engaged in another war with the Ottoman Empire. Russia agreed to return the port of Azov to the Ottomans in 1711. The Great Northern War, which in essence was settled at Poltava, continued until 1721, when Sweden agreed to the Treaty of Nystad. The treaty allowed Muscovy to retain the Baltic territories that it had conquered: Livonia, Estonia, and Ingria. Through his victories, Peter acquired a direct link with Western Europe. In celebration, Peter assumed the title of emperor as well as tsar, and Muscovy officially became the Russian Empire in 1721.

Peter achieved Muscovy's expansion into Europe and its transformation into the Russian Empire through several major initiatives. He established Russia's naval forces, reorganized the army according to European models, streamlined the government, and mobilized Russia's financial and human resources. Under Peter, the army drafted soldiers for lifetime terms from the taxpaying population, and it drew officers from the nobility and required them to give lifelong service in either the military or civilian administration. In 1722 Peter introduced the Table of Ranks, which determined a person's position and status according to service to the tsar rather than to birth or seniority. Even commoners who achieved a certain level on the table were ennobled automatically.

Peter's reorganization of the government structure was no less thorough. He replaced the prikazy with colleges or boards and created a senate to coordinate government policy. Peter's reform of local government was less successful, but his changes enabled local governments to collect taxes and maintain order. As part of the government reform, the Orthodox Church was partially incorporated into the country's administrative structure. Peter abolished the patriarchate and replaced it with a collective body, the Holy Synod, led by a lay government official.

Peter tripled the revenues of the state treasury through a variety of taxes. He levied a capitation, or poll tax, on all males except clergy and nobles and imposed a myriad of indirect taxes on alcohol, salt, and even beards. To provide uniforms and weapons for the military, Peter developed metallurgical and textile industries using serf labor.

Peter wanted to equip Russia with modern technology, institutions, and ideas. He required Western-style education for all male nobles, introduced so-called cipher schools to teach the alphabet and basic arithmetic, established a printing house, and funded the Academy of Sciences (see Glossary), which was established just before his death in 1725 and became one of Russia's most important cultural institutions. He demanded that aristocrats acquire the dress, tastes, and social customs of the West. The result was a deepening of the cultural rift between the nobility and the mass of Russian people. The best illustration of Peter's drive for Westernization, his break with traditions, and his coercive methods was his construction in 1703 of a new, architecturally Western capital, St. Petersburg, situated on land newly conquered from Sweden on the Gulf of Finland. Although St. Petersburg faced westward, its Westernization was by coercion, and it could not arouse the individualistic spirit that was an important element in the Western ways Peter so admired.

Peter's reign raised questions about Russia's backwardness, its relationship to the West, the appropriateness of reform from above, and other fundamental problems that have confronted many of Russia's subsequent rulers. In the nineteenth century, Russians debated whether Peter was correct in pointing Russia toward the West or whether his reforms had been a violation of Russia's natural traditions.

The Era of Palace Revolutions

Peter changed the rules of succession to the throne after he killed his own son, Aleksey, who had opposed his father's reforms and served as a rallying figure for antireform groups. A new law provided that the tsar would choose his own successor, but Peter failed to do so before his death in 1725. In the decades that followed, the absence of clear rules of succession left the monarchy open to intrigues, plots, coups, and countercoups. Henceforth, the crucial factor for obtaining the throne was the support of the elite palace guard in St. Petersburg.

After Peter's death, his wife, Catherine I, seized the throne. But when she died in 1727, Peter's grandson, Peter II, was crowned tsar. In 1730 Peter II succumbed to smallpox, and Anna, a daughter of Ivan V, who had been co-ruler with Peter, ascended the throne. The clique of nobles that put Anna on the throne attempted to impose various conditions on her. In her struggle against those restrictions, Anna had the support of other nobles who feared oligarchic rule more than autocracy. Thus the principle of autocracy continued to receive strong support despite chaotic struggles for the throne.

Anna died in 1740, and her infant grandnephew was proclaimed tsar as Ivan VI. After a series of coups, however, he was replaced by Peter the Great's daughter Elizabeth (r. 1741-62). During Elizabeth's reign, which was much more effective than those of her immediate predecessors, a Westernized Russian culture began to emerge. Among notable cultural events were the founding of Moscow University (1755) and the Academy of Fine Arts (1757) and the emergence of Russia's first eminent scientist and scholar, Mikhail Lomonosov.

During the rule of Peter's successors, Russia took a more active role in European statecraft. From 1726 to 1761, Russia was allied with Austria against the Ottoman Empire, which France usually supported. In the War of Polish Succession (1733-35), Russia and Austria blocked the French candidate to the Polish throne. In a costly war with the Ottoman Empire (1734-39), Russia reacquired the port of Azov. Russia's greatest reach into Europe was during the Seven Years' War (1756-63), which was fought on three continents between Britain and France with numerous allies on both sides. In that war, Russia continued its alliance with Austria, but Austria shifted to an alliance with France against Prussia. In 1760 Russian forces were at the gates of Berlin. Fortunately for Prussia, Elizabeth died in 1762, and her successor, Peter III, allied Russia with Prussia because of his devotion to the Prussian emperor, Frederick the Great.

Peter III had a short and unpopular reign. Although he was a grandson of Peter the Great, his father was the duke of Holstein, so Peter III was raised in a German Lutheran environment. Russians therefore considered him a foreigner. Making no secret of his contempt for all things Russian, Peter created deep resentment by forcing Prussian military drills on the Russian military, attacking the Orthodox Church, and depriving Russia of a military victory by establishing his sudden alliance with Prussia. Making use of the discontent and fearing for her own position, Peter III's wife, Catherine, deposed her husband in a coup, and her lover, Aleksey Orlov, subsequently murdered him. Thus, in June 1762 a German princess who had no legitimate claim to the Russian throne became Catherine II, empress of Russia.

Imperial Expansion and Maturation: Catherine II

Catherine II's reign was notable for imperial expansion, which brought the empire huge new territories in the south and west, and for internal consolidation. Following a war that broke out with the Ottoman Empire in 1768, the parties agreed to the Treaty of Kuchuk-Kainarji in 1774. By that treaty, Russia acquired an outlet to the Black Sea, and the Crimean Tatars were made independent of the Ottomans. In 1783 Catherine annexed Crimea, helping to spark the next war with the Ottoman Empire, which began in 1787. By the Treaty of Jassy in 1792, Russia expanded southward to the Dnestr River. The terms of the treaty fell far short of the goals of Catherine's reputed "Greek project"--the expulsion of the Ottomans from Europe and the renewal of a Byzantine Empire under Russian control. The Ottoman Empire no longer was a serious threat to Russia, however, and was forced to tolerate an increasing Russian influence over the Balkans.

Russia's westward expansion under Catherine was the result of the partitioning of Poland. As Poland became increasingly weak in the eighteenth century, each of its neighbors--Russia, Prussia, and Austria--tried to place its own candidate on the Polish throne. In 1772 the three agreed on an initial partition of Polish territory, by which Russia received parts of Belorussia and Livonia. After the partition, Poland initiated an extensive reform program, which included a democratic constitution that alarmed reactionary factions in Poland and in Russia. Using the danger of radicalism as an excuse, the same three powers abrogated the constitution and in 1793 again stripped Poland of territory. This time Russia obtained most of Belorussia and Ukraine west of the Dnepr River. The 1793 partition led to an anti-Russian and anti-Prussian uprising in Poland, which ended with the third partition in 1795. The result was that Poland was wiped off the map.

Although the partitioning of Poland greatly added to Russia's territory and prestige, it also created new difficulties. Having lost Poland as a buffer, Russia now had to share borders with both Prussia and Austria. In addition, the empire became more ethnically heterogeneous as it absorbed large numbers of Poles, Ukrainians, Belorussians, and Jews. The fate of the Ukrainians and Belorussians, who were primarily serfs, changed little at first under Russian rule. Roman Catholic Poles resented their loss of independence, however, and proved to be difficult to integrate. Russia had barred Jews from the empire in 1742 and viewed them as an alien population. A decree of January 3, 1792, formally initiated the Pale of Settlement, which permitted Jews to live only in the western part of the empire, thereby setting the stage for anti-Jewish discrimination in later periods (see Other Religions, ch. 4). At the same time, Russia abolished the autonomy of Ukraine east of the Dnepr, the Baltic republics, and various Cossack areas. With her emphasis on a uniformly administered empire, Catherine presaged the policy of Russification that later tsars and their successors would practice.

Historians have debated Catherine's sincerity as an enlightened monarch, but few have doubted that she believed in government activism aimed at developing the empire's resources and making its administration more effective. Initially, Catherine attempted to rationalize government procedures through law. In 1767 she created the Legislative Commission, drawn from nobles, townsmen, and others, to codify Russia's laws. Although the commission did not formulate a new law code, Catherine's Instruction to the Commission introduced some Russians to Western political and legal thinking.

During the 1768-74 war with the Ottoman Empire, Russia experienced a major social upheaval, the Pugachev Uprising. In 1773 a Don Cossack, Emel'yan Pugachev, announced that he was Peter III. Other Cossacks, various Turkic tribes that felt the impingement of the Russian centralizing state, and industrial workers in the Ural Mountains, as well as peasants hoping to escape serfdom, all joined in the rebellion. Russia's preoccupation with the war enabled Pugachev to take control of a part of the Volga area, but the regular army crushed the rebellion in 1774.

The Pugachev Uprising bolstered Catherine's determination to reorganize Russia's provincial administration. In 1775 she divided Russia into provinces and districts according to population statistics. She then gave each province an expanded administrative, police, and judicial apparatus. Nobles no longer were required to serve the central government, as they had since Peter the Great's time, and many of them received significant roles in administering provincial governments.

Catherine also attempted to organize society into well-defined social groups, or estates. In 1785 she issued charters to nobles and townsmen. The Charter to the Nobility confirmed the liberation of the nobles from compulsory service and gave them rights that not even the autocracy could infringe upon. The Charter to the Towns proved to be complicated and ultimately less successful than the one issued to the nobles. Failure to issue a similar charter to state peasants, or to ameliorate the conditions of serfdom, made Catherine's social reforms incomplete.

The intellectual westernization of the elite continued during Catherine's reign. An increase in the number of books and periodicals also brought forth intellectual debates and social criticism (see Literature and the Arts, ch. 4). In 1790 Aleksandr Radishchev published his Journey from St. Petersburg to Moscow , a fierce attack on serfdom and the autocracy. Catherine, already frightened by the French Revolution, had Radishchev arrested and banished to Siberia. Radishchev was later recognized as the father of Russian radicalism.

Catherine brought many of the policies of Peter the Great to fruition and set the foundation for the nineteenth-century empire. Russia became a power capable of competing with its European neighbors on military, political, and diplomatic grounds. Russia's elite became culturally more like the elites of Central and West European countries. The organization of society and the government system, from Peter the Great's central institutions to Catherine's provincial administration, remained basically unchanged until the emancipation of the serfs in 1861 and, in some respects, until the fall of the monarchy in 1917. Catherine's push to the south, including the establishment of Odessa as a Russian port on the Black Sea, provided the basis for Russia's nineteenth-century grain trade.

Despite such accomplishments, the empire that Peter I and Catherine II had built was beset with fundamental problems. A small Europeanized elite, alienated from the mass of ordinary Russians, raised questions about the very essence of Russia's history, culture, and identity. Russia achieved its military preeminence by reliance on coercion and a primitive command economy based on serfdom. Although Russia's economic development was almost sufficient for its eighteenth-century needs, it was no match for the transformation the Industrial Revolution was causing in Western countries. Catherine's attempt at organizing society into corporate estates was already being challenged by the French Revolution, which emphasized individual citizenship. Russia's territorial expansion and the incorporation of an increasing number of non-Russians into the empire set the stage for the future nationalities problem. Finally, the first questioning of serfdom and autocracy on moral grounds foreshadowed the conflict between the state and the intelligentsia that was to become dominant in the nineteenth century.


¡Gracias!

Anderson said she had been spirited away by one of the guards at the house and smuggled across the border into Romania. Despite being denounced in 1928 as an imposter by surviving members of the Romanov family, including Nicholas&rsquo mother, in 1938 Anderson launched a tortuous campaign in the German courts for legal recognition of her claim. On the back of it, a whole lucrative Anastasia industry gathered steam in response to insatiable public curiosity about her story. Its high point was the 1956 Hollywood film Anastasia, which won an Oscar and a Golden Globe for lead actress Ingrid Bergman.

But Anna Anderson was by no means the only Romanov wannabe. In 1963 LIFE magazine ran a 10-page lead article on another Anastasia claimant named Eugenia Smith. A whole ragbag of assorted Romanovs emerged over the years with a catalog of crazy stories a woman in Lake Como, Marga Boodts, announced that she was Olga a British historian claimed Tatiana was spirited away by plane from Siberia, settled in Kent, married a British officer and is buried on Romney Marsh. False Tsareviches popped up all over the world: one apparently ended up in a Soviet psychiatric hospital another got to the U.S. and marketed his own brand of &ldquoAlexis&rdquo vodka in Arizona, and, implausibly, broke many bones playing polo &mdash a fact that should have removed any suspicion that he might be a genuine hemophiliac. A shady Polish spy who styled himself Colonel Goleniewski was perhaps the most celebrated phony Alexey and told tall tales of the entire Romanov family escaping Russia. Alexandra, so he said, died in Poland in 1924, Anastasia settled in America, Olga and Tatiana lived out their lives in obscurity in Germany. Nicholas, Alexey and Maria went to Poznan.

All of these ersatz Romanovs had their followers but for 64 years it was the claim of Anna Anderson that attracted the most serious attention, despite the courts throwing out her claim as &ldquounproven&rdquo in 1970. The Bergman film encouraged a slew of books, most notably that by Peter Kurth, Anastasia: the Riddle of Anna Anderson, published in 1983. Anderson died a year later but it was not until the fall of the Soviet Union in 1991 that the truth finally began to unravel. That year, the grave where the Romanovs&rsquo bodies had been dumped was found and excavated in the Koptyaki Forest outside Ekaterinburg. But just when it seemed that decades of doubt and rumor could be dismissed, it turned out that the bodies of only five members of the family had been found.

Two of the children were still missing: Alexey and Maria. Or was it Anastasia? The scientists who conducted tests on the remains were at odds as to which of the two youngest daughters was in the grave and which was still missing. That left the door open for continuing debate about the fate Anastasia, although it did bring an end to the Anderson claim. In 1992 a lock of her hair was compared with the remains in the Koptyaki Forest grave as part of a program of extensive DNA testing in Russia, Britain and the U.S. They did not match. Two years later a tissue sample taken from Anderson&rsquos intestine prior to an operation endorsed these findings. It also conclusively substantiated an allegation made back in 1927 that she was in fact a working-class Polish girl named Franziska Schanzkowska.

In 2007 the two missing sets of very fragmentary remains were finally found in the Koptyaki Forest. After comparative tests, they were confirmed as those of the missing Maria and Alexey. But 100 years of denial, rumor and conspiracy theories do not die down so easily.

There are still people who want to believe that by some kind of miracle someone survived. Anything rather than finally have to accept the awful truth that none of those beautiful children escaped that terrible fate. The denialists insist that the Bolsheviks planted bodies of unknown victims in the grave in the forest, that the real Romanovs were spirited out of Russia and that an international cabal of scientists have conspired to fake the DNA tests. Very few in the West buy into these crazy claims but Amazon Prime&rsquos new series, despite being decidedly tongue in cheek, seems guaranteed to give that endlessly seductive legend a new lease on life.

As Tsar Nicholas&rsquos sister Olga once said: &ldquoThe public simply wants to believe the mystery.&rdquo


Education During Early Revolutionary Russia

Revolution provided many educational reformers a time to shine and bring their experimental schools to reality. New educational ideologies and practices were incorporated into schools as new schools were established to provided education to the masses while others were created specifically for groups like proletariats or peasants. The formal curricula of these schools varied greatly due to many schools that were self administered by faculty and that evolutionary nature of education during Revolutionary Russia that constantly updated and shifted. Emphasis shifted from one area to another the focus one year may be instilling socialist ideals in student and in following years the focus may shift to science and technology.

Richard Pipe enables readers of Russia Under the Bolshevik Regime to follow the systematic changes in education brought about by the Bolsheviks through a detailed chronology of educational change. Vladimir Lenin along with Anatolii Lunacharskii defined the mission for all educational institutions as to raise a new group of human beings superior in culture and intelligence. In 1909 an experimental Bolshevik school was established in Capri with help from Maxim Gorky and Fedor Shaliapin. The goal of this school was to created cadres of educated workers who would then assimilate with the rest of workers to spread their recently acquired knowledge. Lenin was a major opponent to this school because he did not believe that workers possessed the creativity needed for the creation of a new society. Soviet Russia viewed education as vospitanie,meaning upbringing in that education should serve as a means of developing a society of virtuous beings. The key emphasis of this education was science and technology to set the foundations for a technologically advanced Soviet Russia. By 1918 all education became nationalized under the authority of the Commissariat of Enlightenment. A new education system was established leading to a concise pathway from kindergarten to university. While this was a major change other radical philosophies like the establishment of farm and communal worker schools never came to fruition due to fiscal constraints.

  • Gleason, Abbott, Kenez, Peter, and Stites, Richard. Bolshevik culture: experiment and order in the Russian Revolution. Bloomington: Indiana University Press, 1985.

Lenin recognized the need for a long term educational process, teaching the themes of socialism and political consciousness to society in order to build a socialist society. En Bolshevik culture: experiment and order in the Russian Revolution, education is described as a tool of the Bolsheviks to mold Russia. One means of mass education was printing of propaganda pamphlets but many simply could not read and those who could read responded to the state produced material with disgust. During the Provisional Government, soviet representatives attacked the Ministry of Education for excessive amounts of bureaucracy, lack of progress to increase literacy, failure to increase the status of teachers, and failure to update curriculums to incorporate revolutionary culture. A means of effective communication with the masses came with the popularization of cinema. Authorities were able to produce revolutionary teachings without any words at all through the medium of cinema.

  • Rosenberg, William. Bolshevik Vision: First Phase of the Cultural Revolution. (Ann Arbor: Ardis Publishers, 1984), 287.

The Bolshevik ideology is broken down into several sections of society in William Rosenberg’s work Bolshevik Vision: First Phase of the Cultural Revolution. His descriptive writing allows for a vivid depiction of Bolshevik ideology. A section of book titled “United Labor Schools: The Nature of a Communist Education” covers the topics of primary, secondary, and higher education with great detail. Several different school models are described at the primary and secondary level including the United Labor School, the factory school, and the polytechnic school. Higher education is also covered as the nationalization of universities is chronicled, exposing great resistance from the professorate against Lunacharsky’s reforms.

Sheila Fitzpatrick writes on the cultural revolution in Russia by observing the many dynamic groups and forces that transitioned revolutionary Russia to conservative Stalinist Russia. In her work she analytically depicts the troubles faced by the Bolsheviks in establishing a new education system for the newly created socialist society. The two chapters, ‘Professors and Soviet Power’ and ‘Sex and Revolution’ in The Cultural Front provide deep insight into the struggle for power in education in the new socialist society as intelligentsia were initially removed from education by replaced with frequency. The chapter ‘Sex and Revolution’ uses student health surveys to demonstrate the attitudes of proletariat workers in educational institutions. These attitudes included aversion towards bourgeois professors, apathy towards bookwork, and conservative sexual relationships with peers.

  • McClelland, James. “Bolshevik Approaches to Higher Education, 1917-1921.” Slavic Review . no. 4 (1971): 818-831.

During the years 1917 to 1921 the Bolshevik government faced multiple military threats from Imperial Germany, White Russian armies, and movements for national independence. Despite the numerous amount of issues at hand the Bolshevik government was still able to devote time and energy to the revolutionary agenda including educational reform. James McClelland researches three major experimental education systems during this revolutionary period.The first of these initiatives was under the authority of Narkompros which aimed to increase accessibility to higher education, increase enrollment of working class students, and utilize a Marxist agenda. Economic, military, and political strains of the Civil War forced the Bolshevik government to approach educational reform from another angle. The new route to reform in education centered on the vocationalization of education and militarization of students. With the New Economic Plan came a third form of educational reform. This third plan sought to centralize higher education under the authority of the government. McClelland focuses on the relationships between the Bolshevik government and the professors of universities to reveal the complex nature of higher education in revolutionary Russia. An electronic copy of McClelland’s work can be accessed here.

  • Rosenberg, William. Bolshevik Visions: The First Phase of the Cultural Revolution in Soviet Russia. Michigan: Ardis Publishers, 1984.

The drive and enthusiasm Anatoly Vasilyevich Lunacharsky possessed during the early period of Bolshevik Russia is capture in William Rosenberg’s work Bolshevik Visions: The First Phase of the Cultural Revolution in Soviet Russia. The work provides a detailed introduction into aims of a new Soviet school that would break away from all of the pervious bourgeois educational institutions. Factory Schools and United Labor Schools were the educational platform set out by Lunacharsky who was eager to aid in creating the new soviet citizen. The work then continues with several speeches by Lunacharsky including his 1918 “Speech to the First All-Russian Congress on Education”, “Basic Principles of the United Labor School”, and “Students and Counter-revolution”. Each of these writings from Lunacharsky show a genuine conviction to change society through education to create an entirely different culture.

  • Finkel, Stuart. On the Ideological Front : The Russian Intelligentsia and the Making of the Soviet Public Sphere. New Haven: Yale University Press, 2008.

Higher education proved to be one of the last institutions to fall to the control of the Soviets as remnants of the intellectuals’ authority remained. The final push came from the “harsh line” mentality towards universities in that all bourgeois figures and institutions must be removed. Narkompros and Anatoly Lunacharsky contributed to the state seizure of higher education by advising the Party Central Committee of the need to reform higher education. In the way of this desired change was Valdimir Lenin, he believed that there was no need for the immediate take over of universities as the proletariat did not need a high level of education. Lenin’s stance towards higher education was replaced by the “harsh line” when in 1921 a committee was established to discuss reforms of universities.


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